Nublao de tiniebla y pedernal


La Casa de la Memoria es uno de los tablaos de Sevilla que más me gustan. De entrada, el sitio es único, la calle Cuna, al lado de donde estuvieron El Burrero y El Novedades, los dos cafés cantantes sevillanos de más fama en el mundo, con el de Silverio. Su dueña, la granadina Rosana de Aza, es una mujer emprendedora, culta y valiente, que ama el flamenco con un amor desmedido. La pandemia la ha castigado, pero no ha acabado con ella. Ayer fue inaugurada una exposición muy singular, Nublao de tiniebla y pedernal, no apta para puristas, en la planta de arriba del tablao, una sala de exposiciones con muchas posibilidades más allá del flamenco. La muestra, insólita en Sevilla, combina el flamenco y la performence, lo popular y el arte contemporáneo, y sorprende por mostrar desde un mosaico de cintas de casete de las que se compraban en gasolineras y mercadillos, con un óleo del XIX, libros de todas las épocas y, entre otras cosas, flamencas de esas que se compraban en las tiendas para turistas amantes de lo castizo andaluz. Rubén Barroso, comisario de la curiosa exposición, galerista y gestor de proyectos, explicó con habilidad y sentido del humor a un puñado de periodistas el sentido de la muestra, que se podrá ver durante los próximos ...seguir leyendo

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