LOS TABLAOS, LA PENITENCIA




Ya he dicho que tardé años en pisar un tablao, hasta entonces pensaba que eran lugares llenos de turistas donde el arte estaba condicionado a faenas de aliño. Después de perseguir a nuestras máximas figuras del baile por los mejores teatros del mundo mundial, adoro recordarlos en un tablao. Si me permiten el recuerdo es como volver a ver a Miles Davis en un club de jazz después de verlo junto a diez mil personas.

Tiene que ver con la intimidad del arte. Cierra Villarosa, antes lo hizo el Café de Chinitas y los demás están con el agua al cuello. Me encuentro con Manuel Liñan en el funeral del Villarrosa. Liñan me empezó a cautivar por sus coreografías y no se pierdan su último espectáculo, Viva!, la mejor receta que conozco para retomar el gusto por el arte.

Alguien me dice que los chinos han comprado el Villarrosa no sé si es verdad. ¿Para qué quiere un chino el Villarrosa? Puede poner un museo del flamenco o un restaurante.

En esta procesión, los penitentes que llevamos las cruces somos los de los tablaos (y me incluyo como aficionao). Seguir leyendo...

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